
El perdón es un acto poderoso y transformador que te libera cuando perdonas y cuando eres perdonado. Jesucristo nos llama a seguir su ejemplo, a perdonar de corazón, nos enseña que el perdón es esencial para vivir una vida en paz y armonía.
SÉ LIBRE
En Efesios 4:31-32, se nos llama a liberarnos de toda amargura, ira y enojo, y a perdonarnos unos a otros, tal como Dios nos perdonó en Cristo. JESUCRISTO nos recuerda que la falta de perdón solo nos encadena a la amargura y al resentimiento, impidiendo que experimentemos la plenitud del amor y la gracia de Dios. Perdonar a los demás no solo es un acto de obediencia a Dios, sino también un regalo que nos damos a nosotros mismos, ya que nos libera del peso del rencor y nos permite vivir en paz.
¡CÓMO LOGRARLO!
Sin embargo, para poder perdonar a otros, debemos primero pedir perdón a Dios por nuestros propios pecados. Como lo dice Mateo 6:12 en la oración del Padre Nuestro, «perdónanos nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden.» Esta enseñanza nos muestra que el perdón es un ciclo continuo y recíproco: al recibir el perdón de Dios, estamos capacitados y motivados para extender ese mismo perdón a quienes nos han lastimado.
¡TÚ PUEDES HACERLO!
Perdonar no siempre es fácil, especialmente cuando hemos sido profundamente heridos. Pero al recordar cómo Dios, en su infinita misericordia, nos perdona una y otra vez, encontramos la fuerza para hacer lo mismo con los demás. Al pedir perdón a Dios, reconocemos nuestra necesidad de su gracia, y esa humildad nos capacita para ofrecer perdón sincero a quienes nos han ofendido.
VIVE EN PAZ
Al practicar el perdón, tanto hacia los demás como hacia nosotros mismos, nos liberamos de las cadenas del pasado y abrimos la puerta a una vida llena de paz, gozo y la presencia transformadora de Dios.
ÁNIMO, EN FÉ
Estimado amigo, te animo a que confíes y te acerques a Dios, le pidas perdón por tus pecados, y así podrás perdonar a los que te hicieron daño, esto te llevará a tener paz contigo mismo y con los demás.
VERSÍCULO
Hebreos 4;16 Acércate con toda confianza al trono de la gracia de Dios. Allí recibirás su misericordia y encontrarás ayuda cuando más la necesitas.
¡Nos vemos en la próxima entrada! ¡Dios te bendiga!
